Ausencia de vitamina D, la nueva preocupación de los especialistas frente a las cuarentenas

Editorial 24 de marzo de 2021 Por editor
Nutricionista de Clínica Tarapacá, Claudia Moreno, explicó cómo regular sus niveles en el organismo, a fin de evitar complicaciones en la densidad ósea, debilidades musculares, consecuencias a nivel mental como es la depresión, entre otras patologías.
Vitamina D

Durante un período normal, una moderada exposición solar brinda la vitamina D necesaria para satisfacer las necesidades de nuestro cuerpo. Hoy, en un año marcado por las cuarentenas, la presencia de esta vitamina ha caído fuertemente en la población, y los especialistas en salud ya comienzan a notar este déficit en la salud de las personas.
La nutricionista de Clínica Tarapacá, Claudia Moreno, explicó que “generalmente su déficit no presenta síntomas, pero cuando los niveles son muy bajos por períodos largos de tiempo puede llevar a sufrir osteoporosis, donde se ha detectado que personas con niveles muy bajos de esta hormona presentan cuadros infecciosos más complicados, lo que adquiere mucha importancia en la actual pandemia”.
Frente a esto, Moreno recalcó que en general, los alimentos aportan muy poca vitamina D, donde ejemplifica que un vaso de leche “entrega sólo 100 UI, por lo que, si sólo dependiéramos de este aporte, deberíamos tomar entre 4 a 20 vasos al día”. Mientras que un trozo de pescado aceitoso -como el salmón o trucha- aporta alrededor de 500 UI e indicó que “sería necesario comer pescado todos los días de la semana, algo muy difícil de
mantener”.
De acuerdo con la profesional, la cantidad de vitamina D que necesita diariamente una persona depende de factores como su edad. Sin embargo, y pese a esta variabilidad, existen cantidades recomendadas y expresadas unidades internacionales (UI), en cuyo estándar “el requerimiento mínimo diario para un adulto varía entre 400 y 800 UI al día, aunque el ideal puede ser entre 1.000 a 2.000 UI”.
En este sentido, Moreno manifestó que si bien “hay muy pocos alimentos que contienen vitamina D de forma natural. La mejor fuente es el pescado graso como el salmón, el atún y la caballa” y recalcó que “los alimentos fortificados como la leche constituyen la fuente principal de vitamina D en la dieta”, además de que “la yema del huevo y algunas setas, como champiñones deshidratados” también podrían ser una fuente de la vitamina.
Respecto a cuándo sería necesario recurrir a suplementos para nivelar la vitamina D, la nutricionista señaló que las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir este déficit son quienes “padecen enfermedades que provocan su mala absorción, como las personas celíacas; las que toman ciertos medicamentos, como la prednisona y otros corticoesteroides, que afectan al metabolismo de esta vitamina”, recalcó Moreno.
En esta misma línea, la especialista de Clínica Tarapacá mencionó que también se recomienda evaluar el consumo de suplementos en personas con sobrepeso, insuficiencia renal y embarazadas. Además, hizo énfasis en que “los adultos mayores son de riesgo, porque su piel no produce vitamina D tan eficientemente cuando toman sol, respecto a cuando eran jóvenes, y sus riñones son menos capaces de convertir la vitamina D a su
forma activa”.

¿CÓMO NOS PERJUDICA EL DÉFICIT DE VITAMINA D?

La nutricionista de Clínica Tarapacá, Claudia Moreno, explicó que la vitamina D tiene relación con la absorción intestinal del calcio y la homeostasis ósea y muscular. En este sentido, Moreno sostuvo que esta hormona puede ser generada por nuestro organismo en un proceso que combina la acción de la piel, el hígado y el riñón, añadiendo que si bien, generalmente, la exposición a la luz solar era suficiente para garantizar la síntesis de la
vitamina D, actualmente “muchos profesionales recetamos suplementación de esta vitamina, sobre todo en este período de confinamiento”.
De acuerdo con la especialista, los músculos requieren de vitamina D para mantenerse en movimiento, tal y cómo “los nervios la necesitan para transmitir mensajes entre el cerebro y cada parte del cuerpo y el sistema inmunitario para combatir los virus y bacterias que lo invaden”. Es por ello que, junto con el calcio, la vitamina D ayuda a proteger a los adultos mayores contra la osteoporosis. Además, recalcó que la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio de los alimentos y que” las personas que consumen vitamina D en cantidad muy escasa pueden tener huesos débiles, delgados y frágiles, un trastorno que se denomina raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos.
Sobre lo anterior, la profesional también señaló que “de acuerdo con un estudio realizado en Corea, el consumo inadecuado de vitamina D parece estar relacionado con la deficiencia de testosterona” y detalló que, en dicho estudio, incluso, se manifestó “un posible papel de la vitamina D en algunos problemas relacionados con la salud reproductiva tales como el síndrome de ovario poliquístico y disfunción eréctil”.
Por otra parte, la hipovitaminosis D, es decir, la carencia de esta vitamina en adultos también puede traer consecuencias a nivel mental como es la depresión e inclusive derivar en cuadros de esquizofrenia. 
Finalmente, la profesional también afirmó que las personas de piel oscura tienen menos capacidad de producir vitamina D “porque la melanina de su piel compite con el precursor de la vitamina por los rayos solares”, e hizo hincapié en que el exceso de vitamina D también podría ser perjudicial para la salud, puesto que cuando las concentraciones de esta vitamina en la sangre son demasiado elevadas se pueden presentar “náuseas, vómitos,
pérdida del apetito, constipación, debilidad y pérdida de peso”, además de que demasiada presencia de vitamina D en el organismo “puede causar confusión, desorientación, problemas en el ritmo cardíaco y provocar daños en los riñones”.

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